EDUCACIÓN

Archipiélago de Nuestra Señora del Rosario

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El archipiélago de Nuestra Señora del Rosario tiene una sola institución educativa de carácter público llamada Institución Educativa de Nuestra Señora del Rosario que lleva varios años, y solo hasta el 2012 graduó a sus primeros bachilleres. Con los años este centro educativo ha mejorado su infraestructura y ha sido apoyado por programas como “Computadores para educar” (Incoder, 2012).

Invemar (2012) reporta para la misma institución educativa, una cobertura de 240 estudiantes. Tiene dos jornadas, la mañana corresponde a los estudiantes de secundaria y la tarde a los estudiantes de primaria. Hace 4 años se dio apertura a una jornada nocturna para que jóvenes y adultos concluyeran sus estudios, pero fue clausurada por inasistencia.

La Fundación Surtigás (2009), revela que la población pobre y en situación de miseria, del año 2007 al 2009, ha aumentado los porcentajes de escolaridad. Sus resultados arrojan una tendencia positiva a la reducción del analfabetismo y el incremento en la participación de la población en los procesos de formación educativa no formal o de formación para el trabajo (Surtigás, 2009).

Las cifras arrojadas por Cardique-UJTL (2010), muestran que la asistencia escolar de la población de entre 5 y 15 años se distribuye así: el 74 % en primaria y el 20 % en bachillerato, mientras que el 6 % no asiste o no asistió nunca al colegio. Mientras que PNN (2011) registra, 7 % preescolar, 38 % primaria y 37 %secundaria. Las cifras se parecen ya que a la edad de 15 años, se ha completado la educación básica, que comprende según el Ministerio de Educación 5 años en primaria y 4 en bachillerato.

Para la población mayor de 15 años, el 20 % nunca estudio y el 63,7 % no cuenta con una educación básica completa: de este porcentaje solo el 45 % hizo completa la primaria, el 7 % cuenta con primaria incompleta, y el 28 % no terminó la secundaria. Esto indica una gran deserción escolar a muy temprana edad (Cardique-UJTL, 2010). Para nivel de pregrado, técnica: 1 %, universitaria: 1 %; este lo representan las mujeres que están inscritas en algún programa.

En las islas “la tasa de deserción para el 2011 está cerca del 3,4 %, la cual se ha logrado reducir con la puesta en marcha de diversas estrategias como las visitas domiciliarias ante casos de deserción, garantía de servicio de restaurante escolar que abarca a 150 estudiantes, y transporte, entre otras” (TNC-Invemar, 2012). Las posibles causas de deserción escolar según Cardique-UJTL (2010), se agrupan en dos aspectos: “Primero: por razones económicas las poblaciones marginales tienden a ver a sus hijos como una fuerza de trabajo adicional, ocasionándoles un estímulo temprano por la adquisición de dinero, sin haber desarrollado un mayor y profundo margen de entendimiento de las relaciones de su medio, restringiendo sus posibilidades de crecimiento personal y laboral a futuro. Segundo, porque la escuela no responde a las necesidades reales de los estudiantes, es decir, la educación recibida no los prepara para un contexto en el que las actividades que generan ingresos altos, que en el caso de las islas son prestación de servicios en casas de recreo y empleos en el sector turismo, dependen de una preparación técnica y de unos conocimientos específicos”. Se plantea también como causa de la deserción los embarazos en adolescentes y el bajo nivel de educación de los padres.

Invemar (2012) revela también que en Isla Grande el nivel educativo de los padres es bajo, se encuentra en aquellos que superan los 45 años niveles de analfabetismo y en mayor proporción se halla un nivel de cualificación entre tercero de primaria y noveno. En contraste, las familias con padres en un rango de edad de entre 18 y 35 años, el nivel educativo llega hasta noveno grado.

Por otra parte, la población nativa que alcanza educación superior, ya sea técnica o universitaria, se ve obligada a ubicarse laboralmente fuera de la isla por la escasa oferta laboral acorde a su calificación (Invemar, 2012).

Archipiélago de San Bernardo

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Desde hace más de 25 años, se fundó en El Islote la Institución Educativa Santa Cruz del Islote, la cual cuenta en la actualidad con una cobertura para 164 estudiantes y siete docentes. Tiene restaurante escolar que asegura la alimentación para 100 niños (Invemar, 2012). Sin embargo, su cobertura es menor a las necesidades de la población en edad escolar, ya que solo llega hasta noveno grado, obligando a los adolescentes y a sus padres a recurrir a lazos familiares para que estos terminen su bachillerato en el continente. (Invemar, 2009).

La asistencia escolar de la población entre 5 y 15 años se distribuye así: 69,6 % en primaria, 24,6 % en bachillerato y 5,8 % de la población ya no asiste a la escuela o nunca asistió. Para la población mayor de 15 años, el 75,6 % no cuenta con educación básica completa; de este porcentaje el 69,4 % hizo solamente la primaria, 0,8 % no terminó la primaria, y un 15,7 % no terminó la secundaria (Cardique-UJTL, 2010).

Para TNC-Invemar (2012), la educación básica secundaria se adiciona desde hace diez años y se ajusta en 2012 a los estándares del Ministerio de Educación Nacional, creando dos jornadas, los estudiantes de primaria asisten en la tarde y los de bachillerato en la mañana.

Este panorama refleja una serie de limitaciones para que la población isleña acceda a la educación. A la población en edad escolar se le dificulta el desplazamiento de una isla a otra (TNC-Invemar, 2012), lo cual repercute en la inasistencia, deserción y retraso de los estudiantes. Esta situacion le exige a las familias esfuerzos emocionales y económicos adicionales para lograr que sus miembros, o solo algunos, logren culminar sus estudios. De esta forma, se movilizan redes familiares y sociales que apoyan la migración interna de los jóvenes con fines académicos. En ese sentido, para un habitante de estas islas convertirse en bachiller y, más aún en profesional, se convierte en todo un reto.

La población de islas de San Bernardo “(…) presenta un nivel de capacitación formal bastante bajo debido a la insuficiencia de escuelas que brinden la oportunidad y posibilidad de formarse en el ciclo básico de enseñanza. Aunque existe una proporción importante de personas que se encuentran en edad escolar, la infraestructura educativa en el archipiélago no garantiza la continuidad académica ni la posibilidad de lograr una mayor capacitación que asegure a la población desenvolverse en actividades productivas, distintas a la pesca y al turismo, o mejorar su capacitación para un mejor desempeño en estos sectores” (Invemar, 2006).

El Conpes 3660 (2010) registra estos problemas de deserción y cobertura como una de las barreras invisibles que limitan el desarrollo de la población afrodescendiente, al generar mayores dificultades para el acceso, permanencia, y calidad en el ciclo educativo, que al final limita el acceso a empleos de calidad y al emprendimiento, dificultando la superación de la pobreza. Otras de las barreras invisibles es la desigualdad en el acceso al mercado laboral y vinculación a trabajos de baja calidad (empleos no calificados, bajos salarios y escasa vinculación a la seguridad social).

El acceso a la educación es un derecho que el estado debe posibilitar. No solo en cobertura sino en permanencia (interés, motivación, pertinencia, crecimiento personal, etc.) para los niños y jóvenes de estas islas, de manera que “ser un profesional” no se vuelva la excepción y no se lea en términos de innumerables sacrificios, lo cual suele anticipar la deserción.

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