DIMENSIÓN CULTURAL

Archipiélago de Nuestra Señora del Rosario, pobladores de Orika

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La comunidad afrocolombiana que habita en el poblado de Orika, se caracteriza por estar organizada en un 60 % por familias nucleares. “La sigue en orden descendente la familia extensa, conformada por más de dos grupos familiares, con presencia de dos o tres generaciones por vivienda, que comparten los ingresos para satisfacer las necesidades básicas de sus integrantes, y con menor presencia las ‘recompuestas y las unipersonales’. Desde los imaginarios de niños y jóvenes de la isla, la familia nuclear y extensa son sus referentes inmediatos, así como su constitución a partir de lazos de consanguinidad, privilegiando la función materna” (De León, 2009)

La cotidianidad de los habitantes de las islas del Rosario “en un día laboral y de descanso muestra que la dedicación de tiempo por actividad está fuertemente marcada por la tradicional división sexual de roles. La mujer privilegia los espacios privados del hogar y todo lo relacionado con su atención, mientras el hombre se preocupa por la proveeduría económica y su alta participación en espacios públicos, que en el contexto de los isleños están representados en el mayor tiempo de dedicación a las actividades de ocio” (De León, 2009).

Las actividades productivas como la siembra y la pesca también tienen connotaciones culturales particulares. Con respecto a la agricultura por lo general se siembra lo que le gusta a la gente y responde a las necesidades locales y no a dinámicas comerciales (Durán, 2006). Sin embargo, con el desarrollo de conceptos de ecoturismo y permacultura, se ha comenzado a analizar posibilidades de generar ingresos con la actividad, al vincularla con los restaurantes de los ecohoteles, o como práctica educativa para los turistas que quieren aprender a sembrar.

Con respecto a la pesca varias son las características particulares de la actividad en el área, por ejemplo, los bajos donde se consigue la mejor pesca son conocidos por los pescadores más experimentados y los nombres de los lugares tienen relación con las historias que ha generado la pesca en estos lugares. El manejo del tiempo y el sentido de producción en los hombres de mar son diferentes a las de otras actividades. “Se trabaja para conseguir lo básico, el resto del tiempo se dedica a descansar y a derrochar lo obtenido. El ‘no tener afán’ se opone al estrés de lo urbano” (Durán, 2007).

Las prácticas de intercambio y solidaridad se dan en el diario vivir. Por ejemplo en la actividad de la pesca se dan situaciones en donde el pescador regresa con el resultado de su faena, vende parte de esta, reparte dentro de su grupo familiar y de amistades y deja para su casa. Es la economía de la reciprocidad. Así, un nativo distribuye sus productos, servicios y posesiones cuando tiene y recibe de la comunidad apoyo, cuando lo necesita. Otro ejemplo de esta práctica cultural es el manejo de las rosas (siembras o cultivos), a pesar de la queja de muchos agricultores porque algunas personas toman parte de sus cosechas, por lo general, ellos regalan una gran parte de los frutos de esta labor. Este comportamiento o fenómeno es descrito por Durán (2007) como la “cultura de la liga”. Así es como se estructura la vida de la comunidad en torno a conseguir el sustento diario.

En el texto “Recuperando lo Nuestro” se recopilan y detallan varias expresiones culturales de los nativos afrocolombianos que habitan el pueblo de Orika. Entre estas:

• Los apodos o nombres de pila, se convierten en la forma de identificación de cada persona, “estos apodos, además, determinan la identidad de la persona en cuestión, ya que por lo general suelen hacer alusión a algún elemento que caracteriza su personalidad desde la infancia. Los apodos también suelen ser heredados de los antecesores, por lo cual constituyen una forma de memoria hacia los antepasados” (Durán, 2006).
• La cultura material hace referencia a los objetos que son de valor familiar, y pasan de generación en generación como memoria de vivencias y relaciones con sus ancestros. Entre ellos están las múcuras, figurinas indígenas, pesas de totuma, baúles en madera, catres, vestidos confeccionados por las abuelas, pilones en madera, planchas de carbón, máquinas de coser con su mesa y pedal, herramientas de carpintería y agricultura, artesanías en madera talladas y fotografías de los abuelos.
• La preparación de comida con recetas heredadas, a base de productos del mar cocinados con leche y aceite de coco, es parte del conocimiento heredado.
• Las peleas de gallos son otra expresión tradicional que está fuertemente arraigada. La temporada de gallos comienza en diciembre y termina con la celebración de la Semana Mayor en abril, en este tiempo se realizan apuestas y se baila todos los fines de semana.

Las comunidades no son ajenas a las celebraciones religiosas y patrias. Las primeras de origen católico, no hay referencias de estudios sobre ellas. Están:

• La fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de junio), es la fiesta de los pescadores. Esta se conmemora en la playa, donde se reúnen todas las familias del pueblo (Estrada, 2009).
• Las fiestas patronales o fiestas de la Virgen del Rosario, celebradas por más de 25 años, cuya realización es en la segunda semana del mes de octubre, a partir de los días 13 y 14; consiste en una procesión en el mar acompañada de papayera, y luego en la noche se termina con música de los “picós” (equipos de sonido con altos decibeles) en el pueblo.
• 11 de noviembre, Independencia de Cartagena: “Esta fiesta se celebra de manera carnavalesca. Las personas se disfrazan y se hacen cortes y peinados llamativos en el cabello. Se suele bailar hasta altas horas de la noche y la fiesta se caracteriza porque todos los asistentes se tiran huevos, harina, tintes y agua” (Durán, 2006).

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Archipiélago de San Bernardo, poblado Santa Cruz del Islote

El islote está construido sobre coral reforzado con residuos sólidos tales como concha de caracol, piedra coralina y en buena parte, de desechos. Este primer acercamiento es solo una dimensión de lo que constituye un territorio insular de no más de 0,01 Km2 con 91 casas donde se alojan en la mayoría familias de pescadores (Invemar-UAESPNN-NOAA, 2006).

La población del Islote, desde tiempo atrás, desarrolla su principal actividad en el mar: la pesca. A través de las generaciones y de los conocimientos acumulados, su trabajo se ha vuelto más específico, ya que no solo depende de la pesca pelágica o de mar abierto, sino de “la pesca de diferentes especies marinas que habitan los numerosos bajos o arrecifes circundantes a las islas, de los cuales se obtiene el total de las capturas. Para el pescador, conocerlos palmo a palmo, es una cuestión de vital importancia sobre todo cuando la pesca se lleva a cabo durante las horas de la noche” (Invemar-UAESPNN-NOAA, 2006). Aunque las mujeres no ejercen este oficio, sí son conocedoras de las especies, los lugares de pesca y las técnicas. Los hombres aprendieron desde niños el oficio.

Las familias que viven en el Islote, tienen una relación de “gran familia”, ya que el 69 % de su población ha nacido en este lugar y en muchos casos llevan viviendo más de 25 años, lo cual constituye un factor determinante para entender el sentido de identificación y pertenencia de los habitantes con este territorio. El Islote es el lugar que mayor sentido de pertenencia, representación e identificación ha generado (Invemar-UAESPNN-NOAA, 2006).

En el Islote se desarrollan fuertes lazos de solidaridad que ponen en evidencia el concepto de insularidad propuesto por Rater (2001) que se expresa en el sentimiento social de un “nosotros” es decir una identidad que hace sentir a los habitantes como parte del mismo territorio (Incoder, 2006), pero que también responde a una identidad étnica. Por eso no es extraño encontrar manifestaciones de solidaridad, como el comedor infantil atendido por las madres comunitarias y procesos de convivencia, cuando se comparten de manera desprevenida los pocos espacios comunes (esquinas, callejones, tiendas y plazoleta principal) y las diferentes casas de los lugareños (TNC-INvemar, 2012).

Otras manifestaciones de su cultura son las celebraciones religiosas de origen católico; en importancia están: 16 de julio la Virgen del Carmen, 24 de junio San Juan o la fiesta de los pescadores y el 3 de mayo día de la Santa Cruz, estas tiene una connotación más popular y festiva que religiosa.

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