Qué es un Indicador

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) un indicador es un parámetro, o valor derivado de otros parámetros, dirigido a proveer información y describir el estado de un fenómeno con un significado añadido mayor que el directamente asociado a su propio valor. A su vez, este organismo define el concepto de índice como un conjunto agregado o ponderado de parámetros o indicadores. Por otra parte, según la FAO un indicador cuantifica un fenómeno y permite interpretar los cambios de un sistema a través de datos medibles. El propósito de hacer una adecuada y suficiente selección de indicadores es llegar a la comprensión del proceso de cambio, ya que se pretende que a través de su evaluación se contribuya con elementos de juicio que permita la toma de decisiones. También facilitan el proceso de seguimiento de la evolución de las políticas ambientales y de la integración de aspectos ambientales en las diferentes políticas sectoriales.

A partir de la preocupación por llevar a cabo acciones para proteger el medio ambiente y emprender un desarrollo sostenible, surgió la necesidad de valorar y medir los impactos ambientales, así como del estado de los recursos y condiciones ambientales. Los esfuerzos por diseñar mecanismos o herramientas útiles para evaluar la sostenibilidad del desarrollo derivado de los consensos internacionales han destacado la relevancia del tema (Schuschny & Soto, 2009).

En el proceso de construcción y validación de indicadores hacia formas más sencillas al alcance de la sociedad y los gestores, se identificaron tres etapas que dan lugar a los sistemas de primera, segunda y tercera generación (Becerra & Lastra, 2009). Los sistemas de primera generación corresponden a los que habitualmente reciben el nombre de indicadores ambientales o de sostenibilidad ambiental (Quiroga, 2007), los cuales se caracterizan por ser teóricos y exclusivamente ambientales, su aplicación se limitó principalmente a nivel nacional e internacional, especialmente en países desarrollados. Los principales marcos ordenadores utilizados por los sistemas de indicadores de primera generación son: Presión-Estado-Respuesta (PER), Fuerza Motriz-Estado-Respuesta (FER), Fuerza Motriz-Presión-Estado-Respuesta (FPER), y Fuerza Motriz-Presión-Estado-Impacto-Respuesta (FPEIR) (Sotelo et al., 2011).

Los indicadores de desarrollo sostenible o sistemas de segunda generación, corresponden al desarrollo realizado desde el enfoque multidimensional del desarrollo sostenible, compuesto por indicadores de tipo ambiental, social, económico e institucional (Quiroga, 2007), liderado por la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, a inicios de los noventa, utilizando como marco ordenador FER. Para el año 2001 se desarrolla un nuevo marco ordenador basado en dimensiones, temas y subtemas que agrupan indicadores o áreas multidimensionales de forma transversal y sistémica, son los indicadores de sostenibilidad o de tercera generación (Becerra & Lastra, 2009).

INDICADORES DE SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL: MODELO PRESIÓN-ESTADO-RESPUESTA (PER) INTEGRADO AL MODELO FACTOR DIRECCIONADOR-PRESIÓN-ESTADO-IMPACTO-RESPUESTA (DPEIR)

La necesidad de disponer de información sintética sobre el estado y la evolución del ambiente, por encima de la mera toma de datos y elaboración de estadísticas, ha derivado en el desarrollo de los indicadores ambientales como herramientas específicas de información. A ello ha contribuido también el hecho de que hoy en día, es relativamente sencillo disponer de abundante información y de datos estadísticos sobre temas ambientales, pero se detecta que en muchas ocasiones se ha puesto un mayor esfuerzo en la toma de la misma, que en su análisis y su adecuada presentación.

Además, la información presentada bajo la forma de indicadores permitirá completar los informes periódicos sobre el estado del medio ambiente, e incluso elaborarlos con una perspectiva totalmente diferente, contribuyendo así a la supervisión de los progresos registrados en política medioambiental y a la integración de las directrices ambientales en las políticas sectoriales. De igual forma, esto hará posible revisar de forma regular y sistemática el progreso tendiente al cumplimiento de los objetivos políticos y a la comunicación de los resultados a los agentes interesados, incluyendo entre estos al público en general.

El proceso propuesto para la descripción y evaluación de la calidad ambiental PER de la OCDE permite realizar un estudio sobre la progresión de acciones antropogénicas que generan presión sobre el ambiente. Estas presiones a su vez y de manera sinérgica, efectúan un cambio en el estado de los recursos naturales. Por otra parte, el modelo contempla que ante tales impactos, el Estado y la sociedad respondían con medidas o acciones para mitigar o prevenir el impacto. El sistema PER permite una estimación cualitativa y cuantitativa de las relaciones entre las acciones y las respuestas (OCDE, 1993)

El modelo FPEIR es considerado una ampliación de los modelos PER y FER, que incorpora en la secuencia lineal lógica el tema de impactos asociados al estado en el que se encuentra la variable que está siendo sometida a evaluación. Es decir el impacto es el intento de evaluación cuantitativa o cualitativa, de los cambios de estado detectados en las tendencias sectoriales ambientales relevantes (fuerzas motrices).

Se trata de un modelo sencillo de explicaciones de las relaciones del hombre y su entorno, este modelo DPEIR inspirado en el modelo PER de la OCDE (1993), considera que determinadas tendencias sectoriales (fuerzas motrices o driving forces) son responsables de las presiones, que a su vez alteran el estado del ambiente natural. La sociedad interviene para intentar revertir el estado derivado del efecto de estas presiones adoptando medidas (respuestas) que pueden actuar sobre cualquiera de los tres ámbitos anteriores: sobre los problemas (estado) o sobre sus causas directas (presiones) o indirectas (tendencias sectoriales o fuerzas motrices). Estas medidas pueden ser, en cualquiera de estos ámbitos, de tipo corrector, mitigador o compensatorio (Polanco, 2006).

INDICADORES DE TURISMO SOSTENIBLE

Entre las actividades que están afectando actualmente la dinámica ecosistémica de las islas y, por ende, los bienes y servicios ambientales provenientes de estos, está el turismo, ya que las islas, por su condición paisajística, son atractivas para el desarrollo de esta actividad económica, de una manera masiva y no planificada.

Como señala la OMT (2005), a través de los denominados Indicadores en Diferentes Niveles, los indicadores pueden sustentar la adopción de decisiones basadas en información en todos los niveles de la planificación y la gestión del turismo en Áreas Protegidas (AP), en particular para el PNNCRSB y las zonas de influencia directa como las islas. Están relacionados con aquellos indicadores dispuestos para un sitio clave de uso turístico, pero a la vez articulados a los demás indicadores en otros niveles, ya que el objetivo integral de una batería de indicadores es poder abarcar en gran medida cada uno de los niveles. Estos son:

– Nivel nacional. Para detectar amplios cambios en el turismo en el plano nacional, estos indicadores establecen comparaciones con otros países, proporcionan una referencia para la identificación de los cambios a niveles más localizados y sirven de base para una planificación estratégica de amplio nivel. Esta batería de indicadores esta referenciada con el Work Package 9 (WP9) de INCOFISH, con la razón de generar resultados, lo cuales puedan ser comparados, identificando debilidades, fortalezas, amenazas y oportunidades en la gestión del turismo en y entre las AP en el país.
– Nivel regional. Como contribución a los planes regionales y los procesos de protección, sirven de base para la comparación entre regiones y facilitan la información con miras a los procesos de planificación nacional como el sistema regional de áreas protegidas (SIRAP), planes de gestión ambiental regional (PGAR) y planes regionales de turismo (PRT).
– Destinos específicos. Por ejemplo, zonas costeras, ayuntamientos y comunidades locales, para identificar elementos clave de los activos, el estado del sector turístico, los riesgos y los resultados.
– Sitios clave de uso turístico dentro de los destinos. Por ejemplo, áreas protegidas, playas, distritos históricos dentro de las ciudades y zonas de especial interés, donde determinados indicadores pueden ser fundamentales para la adopción de decisiones sobre el control del sitio, la gestión y el futuro desarrollo de atracciones turísticas (por ejemplo, parques nacionales y parques temáticos) y donde los indicadores de nivel de gestión pueden contribuir a la planificación y el control del sitio, y además articulados a herramientas de gestión como esquemas, planes básicos o planes de ordenamiento territorial entre otros.
– Empresas turísticas. Por ejemplo, operadores turísticos formales e informales, empresas hoteleras, escuelas de buceo, transporte y de suministro de comidas, que pueden acceder a indicadores para incorporarlos a su proceso de planificación estratégica de los destinos.
– Establecimientos turísticos individuales. Por ejemplo, hoteles, casa de recreo, restaurantes, puertos deportivos o marinas o cualquier tipo de infraestructura, para controlar las repercusiones y los resultados de su funcionamiento.

Los indicadores generados a diferentes escalas suelen estar estrechamente vinculados. Si se agrupan, muchos pueden servir para crear indicadores de más alto nivel. Relacionados con otros sitios o regiones, pueden contribuir a la realización de análisis comparativos o al establecimiento de referencias. Por ejemplo, los indicadores de los resultados ambientales recabados en los distintos establecimientos turísticos suelen transmitirse a la dirección central de las cadenas hoteleras, restaurantes, empresas de transporte, escuelas de buceo, operadores turísticos formales e informales, comunidades e instituciones gubernamentales con competencias en el manejo del turismo y la conservación, que pueden constituir importantes aportes en los procesos de planificación y gestión integral. Los indicadores de la sostenibilidad de un destino suelen basarse en datos recabados a un nivel más específico, de sitios turísticos clave, determinadas atracciones turísticas y establecimientos turísticos individuales.

Los indicadores de los destinos constituyen una contribución esencial para los procesos locales de planificación que pueden acumular aún más información para elaborar indicadores regionales y nacionales (OMT, 2005).

En el ámbito del turismo los indicadores se categorizan en 4 tipos:

• De conservación. Aquellos indicadores que generan información específica de la calidad ambiental de los ecosistemas. “Valores objeto de conservación” – VOC del Parque.
• De manejo. La capacidad de manejo del turismo por parte de autoridad competente, adecuada al nivel de desarrollo turístico dentro o en las zonas de influencia de un Área Protegida (AP), lo cual significa que el manejo se oriente a reducir o mitigar los impactos del turismo sobre los ecosistemas marino-costeros.
• Socioeconómico. Información que genere oportunidades para el manejo adecuado del territorio, la conservación de los ecosistemas, beneficios para los operadores turísticos formales (empresas constituidas) e informales (operadores comunitarios) y desarrollo económico y cultural de las comunidades asentadas.
• Satisfacción. Información de la satisfacción de los visitantes, operadores turísticos y comunidad en general, articulada al manejo del territorio y por ende a la sostenibilidad del turismo en las islas.

A su vez, estos indicadores están subcategorizados según el interés decisorio dentro de la gestión de la siguiente forma:

• Indicadores de alerta temprana (por ejemplo, disminución del número de turistas que tienen intención de volver).
• Indicadores de presión sobre el sistema (por ejemplo, escasez de agua o indicios de delito).
• Medidas de la situación del sector (por ejemplo, tasa de ocupación, satisfacción de los turistas u operadores turísticos).
• Medidas del impacto del desarrollo turístico en los entornos biofísico y socioeconómico (por ejemplo, índices del nivel de deforestación, cambios en las pautas de consumo y en los niveles de ingresos de las comunidades locales).
• Medidas de las actividades de gestión (por ejemplo, costo de limpieza de la contaminación de las costas).
• Medidas del efecto, de los resultados o rendimiento de la gestión o indicadores de respuesta (por ejemplo, cambio en los niveles de contaminación, mayor número de turistas que retornan).

Si bien todas las categorías de indicadores pueden favorecer el turismo sostenible, los de alerta temprana suelen ser los más útiles para los gestores al proporcionar la capacidad de anticipar los graves efectos negativos sobre el destino o sobre la experiencia turística en general.

En teoría, los indicadores posibilitan la adopción de medidas mucho antes de que se ciernan amenazas graves sobre la sostenibilidad. Por otra parte, cabe señalar que el mismo indicador puede utilizarse con frecuencia para diferentes fines, y su uso puede cambiar con el tiempo (por ejemplo, un indicador de presiones ejercidas sobre el sistema servirá más tarde para medir los efectos y resultados de las medidas de gestión tomadas en respuesta a los problemas detectados, con lo que se convierte, de hecho, en una medida de la eficacia de la respuesta (OMT, 2005)).

INDICADORES PARA EL MONITORÉO DEL TURISMO

Como señala la Organización Mudial del Turismo OMT (2005), los indicadores pueden sustentar la adopción de decisiones basadas en información en todos los niveles de la planificación y la gestión del turismo en Áreas Protegidas (AP), en particular para el PNNCRSB y las zonas de influencia directa como las islas. Los niveles aplicables de indicadores para el área son:

  • Nivel nacional. Para detectar amplios cambios en el turismo en el plano nacional, estos indicadores establecen comparaciones con otros países y en las áreas protegidas del país, proporcionan una referencia para la identificación de los cambios a niveles más localizados y sirven de base para una planificación estratégica de amplio nivel. Esta batería de indicadores esta referenciada con el Work Package 9 (WP9) de Incofish (Zambrano et al., 2007).
  • Nivel regional. Sirven de base de comparación entre regiones y facilitan la información con miras a los procesos de planificación nacional como el Sistema Regional de Áreas Protegidas (SIRAP), Planes de Gestión Ambiental Regional (PGAR) y Planes Regionales de Turismo (PRT).
  • Destinos específicos. Por ejemplo, zonas costeras, ayuntamientos y comunidades locales, para identificar elementos clave de los activos, el estado del sector turístico, los riesgos y los resultados.
  • Sitios clave de uso turístico dentro de los destinos. Por ejemplo, áreas protegidas, playas, distritos históricos dentro de las ciudades y zonas de especial interés, donde determinados indicadores pueden ser fundamentales para la adopción de decisiones sobre el control del sitio, la gestión y el futuro desarrollo de atracciones turísticas (por ejemplo, parques nacionales y parques temáticos) y donde los indicadores de nivel de gestión pueden contribuir a la planificación y el control del sitio, y además articulados a herramientas de gestión como esquemas, planes básicos o planes de ordenamiento territorial entre otros.
  • Empresas turísticas. Por ejemplo, operadores turísticos formales e informales, empresas hoteleras, escuelas de buceo, transporte y de suministro de comidas, que pueden acceder a indicadores para incorporarlos a su proceso de planificación estratégica de los destinos.
  • Establecimientos turísticos individuales. Por ejemplo, hoteles, casas de recreo, restaurantes, puertos deportivos o marinas, o cualquier tipo de infraestructura, para controlar las repercusiones y los resultados de su funcionamiento.

Para realizar la selección de indicadores de sostenibilidad turística propuestos en el presente documento, se parte de la premisa que las actividades turísticas tienen una relación intrínseca entre los espacios, las islas de los archipiélagos y el área marina determinada como área protegida de carácter nacional, denominada Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo. Por lo anterior, los direccionadores, el estado de conservación y servicios ambientales, las presiones, los impactos ya sean positivos o negativos y las acciones de gestión y manejo que se definan en estos espacios, tienen afectación el uno sobre el otro. El modelo PER, como método para la selección de indicadores, favorece la identificación de los cambios en el estado de los recursos turísticos y las amenazas o presiones que los afectan.

Se propone entonces, una aproximación a los indicadores que responden a la visión integral del destino, sugiriendo una diferenciación entre islas y parque nacional natural, solamente para distinguir los ámbitos de gestión y para una posterior validación de indicadores, que puedan ser articulados con los sistemas de información y seguimiento establecidos institucionalmente por el ámbito regional, nacional e internacional, como son; el Sistema de Información y Monitoreo de Parques Nacionales Naturales de Colombia –SULA (PNNC, 2013a), el Sistema de Información Ambiental de Colombia –SIAC (SIAC, 2013), el Sistema de Información para la Biodiversidad –SIB (IaVH, 2013) y el Global Biodiversity Information Facility-GBIF (GBIF, 2013).

Se parte de la recolección y análisis del estado del arte sobre indicadores, la revisión de información primaria y secundaria relacionada con las presiones, los impactos, la gestión y la dinámica social, económica y natural que se ha generado hasta la fecha en los archipiélagos de Nuestra Señora del Rosario y de San Bernardo y en el Parque Nacional Natural. Así mismo, con la información relacionada en los aspectos conceptuales en cuanto al establecimiento de indicadores, bajo el esquema presión estado respuesta, adoptado por la institucionalidad de Parques Nacionales, en el cual confluyen en forma armónica, los indicadores ambientales que alimentan los sistemas de información mencionados en el párrafo anterior, y adoptados para el país.

El alcance de la propuesta de batería de indicadores, se refleja en la generación de información primaria contenida en la matriz que se diseña en el siguiente orden; tipo de indicadores ambientales, sociales, económicos, de manejo y satisfacción, el criterio establecido para cada grupo de indicadores y la zona de aplicación ya sean las islas (globos de terreno o baldíos) o el área marina protegida. Los grupos de indicadores se presentan integrados, ya sean que respondan al estado, la presión o la respuesta. Finalmente se complementa la matriz con el soporte o argumentación sobre la elección del indicador y las conclusiones correspondientes.

Es evidente que a partir de la propuesta de indicadores del presente documento, surgen pasos adicionales que se deben desarrollar consecuentemente, como es la integración de los demás indicadores de sostenibilidad ambiental, social, cultural y económica, en un espectro más amplio para las islas y el área protegida que los propuestos para el direccionador turismo. Así mismo, es necesaria la validación de los indicadores en espacios participativos con expertos y actores del turismo y aplicación en campo para el establecimiento de los estándares para cada indicador. Esto permitirá obtener una herramienta final que brinda información general y específica para contribuir a la toma de decisiones de forma integral sobre el territorio insular y el área marina.

Siguiendo lo anterior, las características o criterios a tener en cuenta para la selección de indicadores ambientales, son los siguientes:

• Relevantes a escala nacional (aunque pueden ser utilizados a escalas regionales o locales, si fuera pertinente).
• Pertinentes frente a los objetivos de desarrollo sostenible u otros que se persigan.
• Comprensibles, claros, simples y no ambiguos.
• Realizables dentro de los límites del sistema estadístico nacional y disponibles con el menor costo posible.
• Limitados en número, pero amparados con un criterio de enriquecimiento.
• Representativos, en la medida de lo posible de un consenso (internacional y nacional).

Los aspectos funcionales a considerar en la elección de indicadores respecto a su utilidad, son los siguientes:

• Proveer información sobre los problemas ambientales.
• Apoyar el desarrollo de políticas y el establecimiento de prioridades, identificando los factores clave de presión sobre el medio ambiente.
• Contribuir al seguimiento de las políticas de respuesta y especialmente sobre las de integración.
• Ser una herramienta para difusión de información en todos los niveles, tanto para responsables políticos, expertos o científicos y público general.

Así mismo, los criterios de comunicación y comprensión considerados en la definición de indicadores son los siguientes:

• Establecer indicadores cuya compresión sea sencilla y accesible a los no especialistas.
• Que cada indicador constituya una expresión clara de estado y tendencia, generalizable al área temática de referencia (es decir, el indicador se interpreta en el contexto de referencia para el que ha sido definido).
• Que el conjunto de indicadores definidos sea comprehensivo de la realidad ambiental a la que se refiere.

Con relación a los objetivos que persigue un sistema de indicadores, se consideran los siguientes aspectos:

• Facilitar la evaluación de la situación ambiental de un territorio o de la problemática turística específica.
• Proporcionar datos equivalentes entre sí en las diferentes regiones y países, de forma que puedan también agruparse para obtener datos globales (nacionales e internacionales).
• Proporcionar información sistematizada y de fácil comprensión para el público no experto en la materia sobre la situación ambiental en el ámbito que se contemple.

 

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