“FUE EL RESULTADO DE UNA LUCHA DE RESISTENCIA”

SOBRE EL PROCESO DE TITULACIÓN COLECTIVA QUE FALLÓ A FAVOR DE LA COMUNIDAD AFRODESCENDIENTE QUE HABITA ESTA POBLACIÓN.

1. ¿Qué representa para el Consejo Comunitario de Orika (Islas de Islas del Rosario) haber conseguido esta Titulación Colectiva?

«A pesar de la lucha, la comunidad siempre estuvo esperanzada, por eso quiero ratificar que la comunidad siempre estuvo muy pendiente de este proceso. Fueron dos tutelas que fallaron en contra nuestra, dos solicitudes de Titulación Colectiva que no se resolvían de fondo, la Corte se aguanta por más de cinco años, sin embargo la comunidad siempre estuvo esperanzada, y eso hizo sacar a la luz nuestro sentido de pertenencia.

La comunidad se negó incluso a recibir contratos de usufructo que en su momento nos ofrecieron. Fue una lucha de resistencia, de confianza en nosotros mismos, y seguimos en la lucha».

2. ¿Cómo inició este proceso que culmina hoy día, de cierta forma, con la Titulación Colectiva de gran parte del territorio de Isla Grande?

«Empezamos con una Junta de Acción Comunal, asistiendo en Cartagena a espacios de socialización de la Ley 70, empezamos a recibir cursos, a conocer normas y derechos sobre territorios ancestrales.
La norma decía que no se podía titular en baldíos reservados de la nación, pero seguimos preservando nuestros derechos, nos organizamos en un frente común. Entre 2000 y 2002 fundamos el pueblo (Orika), pues uno de los señalamientos que nos hacían era que no había un pueblo, que sí vivíamos en la isla pero que estábamos dispersos. Esto nos llevó a unirnos en un poblado, y desde 2006 empezamos la solicitud de Titulación.

En el 2003 nace el Consejo Comunitario, esa fue otra lucha, porque la Alcaldía no nos quería firmar la resolución, pasaron dos años para que la firmaran. Antes del Consejo, se creó como una organización de base la Asociación de Comunidades Negras».

3. ¿Qué representa para el Consejo Comunitario de Orika que Incoder les haya titulado este territorio?

«Se ratifica una lucha por terrenos ancestralmente ocupados. Es valorar el sacrificio de nuestros abuelos, quienes iniciaron con calderos para espantar las plagas que no los dejaban pernoctar. La tranquilidad de las islas no la disfrutaban quienes la debemos disfrutar».

4. Una vez conseguido este logro, ¿qué sigue ahora para la comunidad afrodescendiente habitante de Isla Grande?

«La comunidad siempre va a estar estigmatizada de que somos los que ocasionamos el deterioro en la isla, lo que conlleva a señalamientos negativos y en cuanto a eso no ha habido muchas variables, pero ahora hay un mayor compromiso.

Hoy nos titulan y ese hecho va a hacer que la gente que no vive aquí, la de afuera, tenga los ojos puestos en nosotros, y vamos a responder y a sacar la cara. Somos ejemplo de resistencia y de lucha, pero vamos a ser también ejemplo de conservación, y vamos a hacer nuestro propio modelo de desarrollo. Pienso que vamos a demostrar que la isla va a estar mejor que como estaba, y que las decisiones deben ser siempre más incluyentes, más colectivas».

5. ¿Qué nuevos proyectos tienen contemplados este año para Isla Grande?

«Empezamos este año la elaboración del Plan de Vida, reglamento interno, proyecto de visión de isla y Plan de Manejo Ambiental. Hemos identificado que se harán pero desde la perspectiva nuestra, no desde los escritorios, ni como ha sido con imposiciones. Estamos en diferencia con varias instituciones, entre ellas varias organizaciones internacionales, porque nuestras propuestas tienen que acomodarse a las fichas técnicas de ellos. Nos consideramos responsables de lo que pase de ahora en adelante, nos siguen estigmatizando y lo que falla son las metodologías».

Comunidad de El Islote trabaja por el reconocimiento de sus derechos étnicos

¿Cómo va el proceso de la acción popular que busca la protección de los derechos de la comunidad de Santa Cruz del Islote?

Venimos haciendo unas posturas legales y la reclamación de nuestros derechos colectivos y, por ende, la reclamación de nuestros derechos como comunidades étnicas. Precisamente acabamos de venir de Bogotá donde asistimos a una Acción de Pacto de Cumplimiento cuya audiencia fue aplazada porque la Magistrada quiso armonizar los derechos colectivos con los derechos de las comunidades étnicas, amparados por la Ley 70. Por fin tuvimos la dicha de convocar a todas las entidades del Estado colombiano que tienen competencia en las Islas para que visibilizaran a una comunidad que ha sido olvidada durante doscientos años de historia. Fue algo muy bonito para nosotros porque contamos con la ayuda de muchas personas interesadas en el proceso.

¿Qué sigue ahora en el proceso de reclamación de sus derechos?

Se organizarán mesas de trabajo donde se van a armonizar los derechos de las comunidades negras que estamos reclamando como: desastres previsibles, salud pública, servicios públicos e infraestructura de servicios públicos. Y le pedimos a la Magistrada que hubiera acompañamiento de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio del Interior.
Pienso que esta lucha histórica de las comunidades de los archipiélagos de Nuestra Señora del Rosario y de San Bernardo está siendo visible con la sentencia que le otorgó derechos sobre el territorio a la comunidad de Orika y ahora a nosotros del El Islote con el reconocimiento de nuestros derechos mediante una acción popular.
Nos sentimos muy contentos de que el Ministerio del Interior se va a poner al frente del proceso y se van a empezar unas mesas de trabajo porque la comunidad del Islote es muy joven en estos temas.

¿Qué han aprendido del proceso que vivió la comunidad de Orika que logró la titulación colectiva?

El Islote ha aprendido que no es fácil el proceso para que se reconozcan nuestros derechos. Yo sé que cuesta mucho dinero buscar los insumos para una titulación colectiva. Hay que hacer talleres, mesas de trabajo, reconocimiento del territorio y lo vamos a hacer con el Ministerio del Interior. Entonces lo que estamos planteando es formular un proyecto de plan de vida con fortalecimiento organizativo, hacer talleres con la comunidad para que se fortalezca y luego buscar financiación con las entidades públicas, para llevar a cabo nuestro proyecto de etno desarrollo.

¿Para qué les han servido los talleres realizados con el proyecto Incoder – Tadeo y los espacios autónomos?

Creo que el trabajo adelantado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano es un espacio importante para el debate y la formulación de acuerdos que beneficien a la comunidad. La Universidad sirve de interlocutor para armonizar y contar con la presencia de las entidades públicas con las que nunca hemos tenido contacto, a pesar de que tienen una responsabilidad como Estado con las comunidades de los archipiélagos. Es un excelente ejercicio que nos ha permitido visibilizar nuestras problemáticas con las instituciones aunque por ser un ente privado, no puede llenar unos vacíos que deben ser sanados con el diálogo directo entre las comunidades y las instituciones.

¿Qué piensa del sitio web del Observatorio de las Islas del Rosario y de San Bernardo?

Tuvimos la oportunidad de tener una experiencia muy exitosa con los niños del Islote, donde ellos interactuaron con el Observatorio y fue muy linda la vivencia, por lo cual le agradecemos a la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Lastimosamente el acceso a energía eléctrica es una problemática de la Isla, pero con el proyecto de paneles solares que estamos realizando vamos a lograr que los docentes y estudiantes dinamicen la implementación del Observatorio de las Islas del Rosario y San Bernardo. Nos hemos sentido incluidos en el Observatorio, la Universidad nos ha visibilizado como comunidad étnica y nos parece magnífico que siga retroalimentándose.

Etrevistado por:

ADRIANA DE LA CRUZ

Comunicadora Social del Proyecto Fortalecimiento del observatorio para el desarrollo sostenible.